• Ana del Pino Jamin

Confinamiento, yoga, procrastinación y Ego…. Un equilibrio que hemos de entender….



Llevamos ya bastantes semanas en esta situación de confinamiento y podemos reflexionar sobre nuestra capacidad de adaptación conociendo más sobre el funcionamiento de nuestra mente. Seguramente, habrás oído hablar que nuestros 5 cuerpos (o dimensiones, aunque yo prefiero hablar de cuerpos: cuerpo físico, emocional, mental, relacional y energético-espiritual) también han de adaptarse y poderse expresar de una manera diferente: hemos entrado de un día para otro en un modo de vida que pocos de nosotros conocíamos realmente… el modo de “supervivencia"… Veamos cómo funciona este modo de supervivencia y luego, hablaremos de nuestros “cuerpos”. Retomando la teoría del cerebro Triuno de Paul MacLeani, nuestro cerebro, como ya sabrás, está formado por tres partes diferenciadas que trabajan conjuntamente aunque en proporciones diferentes.

El cerebro reptiliano, el más primitivo de nuestros tres cerebros está en alerta total. Este cerebro es el que se encarga de garantizar nuestra supervivencia, manteniéndonos en una situación de alarma: nuestro organismo secreta cada vez más hormonas de alerta y estrés (cortisol, glucagon y adrenalina) aumentando así nuestra tensión mental y emocional…. Esta tensión agota así una parte muy importante de nuestros recursos mentales.


Nuestro sistema límbico -es decir nuestro cerebro emocional- necesita habitualmente muchas recompensas: cariño, afecto, caricias emocionales y físicas, palabras de amor y también silencios. Necesita expresarse en sociedad, ver gente y dar y recibir lo que más sabe compartir y aceptar, es decir: afecto, sentimientos y emociones. Pero en estos días se mueve entre pocas emociones básicas, por lo general desagradables: miedo, rabia, tristeza y sorpresa, con sus sub-modalidades: negación, frustración, disgusto, decaimiento, cansancio, agotamiento… y en muchos casos se encuentra separado físicamente de sus seres queridos (y también de los menos queridos)

Nuestro neocortex, nuestro cerebro racional, ha de hacer enormes esfuerzos para mantener un sano equilibrio entre la supervivencia y la carencia de “caricias y recompensas emocionales” y evitar reacciones extremas como las que la negación completa, el pánico o la rabia o desesperanza (entre otras) podrían provocarnos.

Hasta aquí, todo entra dentro de una “normalidad” muy entrecomillada de esta situación tan inesperada. Ahora viene lo más interesante: ¿Cómo interaccionan en todo esto nuestro Ego y nuestro Piloto Automático? Bien: si tuviésemos que “geolocalizar” ambos sistemas (el Ego y nuestro Piloto Automático -ambos se merecen una mayúscula por todos los esfuerzos que están cumpliendo en estos días-) podríamos decir, según varios autores como por ejemplo O. Lockert, que tanto nuestro Ego como el Piloto Automático se sitúan entre el cerebro emocional y el cerebro reptiliano o de supervivencia. Pues bien: ¿qué ocurre? Nuestro Ego, es quién se ocupa de la imagen que percibimos de nosotr@s mism@ y de la imagen que queremos dar a los demás, de nuestra personalidad, de la visión global que tenemos de nosotras mismas como personas. Se ocupa de darnos, en fin de cuenta nuestra identidad. Y nuestra identidad se basa en varios ejes. Nuestro aspecto físico, nuestro modo de pensar, nuestras inquietudes e intereses filosóficos-espirituales-religiosos- nuestras emociones y finalmente nuestras relaciones. Nuestra identidad, se basa por lo tanto en la estrecha interrelación de estos 5 cuerpos: físico, emocional, mental-cognitivo, relacional, y finalmente espiritual-energético.

Y todos nuestros “cuerpos” se encuentran actualmente, en mayor o menor medida, trastocados por esta situación de amenaza confinante.

Estos 5 cuerpos son:

Cuerpo físico: Es el que tod@s más conocemos por verlo cada día y también por “sentirlo” a través de nuestros sentidos. Refleja nuestra imagen (nos identificamos con nuestro cuerpo físico y nos re-conocemos gracias a él) y también nuestro cuerpo físico define el límite, la separación y la diferenciación entre “yo y l@s otros”. Pero sobre todo es el receptáculo y el vehículo al mismo tiempo de nuestro mental, de nuestro Ego, de nuestras emociones, valores... En suma, es el vehículo terrenal y momentáneo de nuestra “esencia”. El cuerpo físico siente, se mueve, se agita, se calma, se sacia…. Siempre a través de nuestro cuerpo mental, que es quién lo guía de forma constante. Vive a través de la experiencia constante. Su función y su máxima esencia es la de “Experimentar constantemente la vida para Vivir en bienestar”.



Cuerpo emocional. Sentimos, nos emocionamos, tenemos reacciones fisiológicas a los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor. “Percibimos” de forma intensa estas reacciones a las que llamamos emociones. Desde algunas teorías se clasifican aun como emociones positivas y emociones negativas. Bien …. las emociones son emociones, no son ni positivas ni negativas. Simplemente son: el miedo es miedo, el asco es asco, la alegría es alegría…. Lo que ocurre es que las podemos sentir como agradables o desagradables en función de la situación en la que se presentan. Las podemos sentir más o menos intensamente y a través de nuestro cuerpo mental o cognitivo las transformamos en Sentimientos, que serán más duraderos, más o menos intensos, agradables, construidos, auténticos… También en el cuerpo emocional encontramos todos los centros de las sensaciones, muy sensibles a las impresiones exteriores así como a las impresiones de nuestro cuerpo mental. La función y propósito último de este cuerpo es “Expresar amor”

Cuerpo mental. Es nuestra mente, lo que pensamos, creemos, juzgamos de forma dual: bueno- malo, alto-bajo, justo-injusto… Es nuestro conjunto de ideas, opiniones, dudas, razonamientos sobre lo que nos rodea, sobre lo que vivimos, sentimos, observamos. También, nuestro cuerpo mental son todas las creencias sobre nuestra propia imagen, sobre nuestro “yo”, nuestro Ego, ese famoso personaje que hemos creado a lo largo del tiempo. De hecho, representa nuestro pensar: es decir, el significado que le vamos dando momento a momento a todas las experiencias de la vida que vivimos de manera constante. Sin nuestra interpretación constante todas estas cosas no tienen ningún sentido. Representa el pensar y también representa el crear, el originar, el planificar. Este cuerpo mental, es el que nos facilitará o nos dificultará la comprensión del mundo y la expresión de nuestros sentimientos en función de su interpretación “dual”, tal como comentaba más arriba: bueno -malo, triste-alegre, justo-injusto, positivo-negativo. El cuerpo mental es el que permite o dificulta la libre expresión de las emociones, en función de si las interpreta como “positivas” / “buenas” o “negativas” / “malas”. El fin superior, el propósito superior de este cuerpo es “Observar para Despertar”

Cuerpo Relacional: Bien, aquí es cuando me destaco de las “teorías” de los cuerpos o dimensiones vitales. He buscado muchas interpretaciones, textos, descripciones de nuestros “cuerpos” y no he encontrado ninguna que incluya el cuerpo relacional, sin embargo es tan importante: cómo, con quíen, cuando, de qué forma estoy conmigo y con l@s demás…. Este cuerpo contiene nuestra manera de mostrarnos y estar con las otras personas, animales e incluso plantas y minerales. Contiene nuestra esencia básica del compartir y recibir, contiene nuestra esencia de “compañía” de “vida social” de “sociedad” y también de soledad. También conducido por nuestro mental y por nuestro cuerpo emocional, nuestro cuerpo relacional es reflejo de cómo nos sentimos en nosotr@s mism@s para mostrarnos hacia fuera y también de cómo integramos lo que viene “de fuera”. Su propósito superior es “Compartir para Coexistir” En palabras de Thich Nhat Hanh “Compartir para Interser”

Cuerpo Energético-Espiritual: Aunque algunos autores los separan, me gusta incluirlos en el mismo “cuerpo”: ambos son imperceptibles con los sentidos físicos pero de alguna manera “nos envuelven”. Según algunos estudios, puede verse fácilmente con diferentes instrumentos nuestro aura (el fotógrafo francés Le Corbusier consiguió en 1923 una primera fotografía del aura de niños, por ejemplo), que correspondería a la energía vital que nos envuelve y nos da el “tono” necesario para asumir nuestro día a día (sentirse lleno o carente de energía, estar en sintonía,…son algunas expresiones del aura) y representa la energía para la acción, siendo su propósito el circular para crear; el cuerpo espiritual es el que nos aporta nuestra conexión global con el universo: ese universo superior, nuestro “yo ideal” al que queremos alcanzar siguiendo las “ideas” de Platón, y alcanzar nuestro “yo espiritual” “nuestro yo superior”. También se conoce como la Conciencia Mayúscula aquella que según diferentes teorías, “construye” nuestro “plan de vida” para el que decidimos nacer -y que hemos olvidado- (según las teorías budistas tibetanas, nacemos voluntariamente con un fin, el de subsanar nuestros errores anteriores y salir de la ignorancia). Es lo que muchos llamamos también los “deseos del corazón” y su propósito superior último es “manifestar amor para evolucionar”

Bien, como decía al inicio, cada uno de nuestros cuerpos han de adaparse a la situación que estamos viviendo y esta adaptación es simplemente muestra de inteligencia; por lo tanto a cada uno de estos cuerpos le corresponderá un tipo de inteligencia. Me referiré a la teoría de las inteligencias múltiples de H.Gardnerii y tomo de él las 9 que se corresponden a los 5 cuerpos:

Inteligencia Fisica: corresponde a nuestro cuerpo físico y se encarga de darnos las habilidades físicas necesarias para movernos libremente y para expresar físicamente nuestras emociones, sentimientos…

Inteligencia emocional: corresponde a nuestro cuerpo emocional, a cómo expresamos, sentimos compartimos las emociones y sentimientos. A la consciencia que tenemos de ellas y de su peso en nuestro día a día.


Inteligencia individual intrapersonal: corresponde a nuestro cuerpo mental-cognitivo: “conócete a ti mism@”, nuestro autoconocimiento, pero también nuestra inteligencia verbal y comunicacional con nostras mismas y las demás: conocer nuestras capacidades, fortalezas, habilidades, nuestro lenguaje.. hace parte de la inteligencia de nuestro cuerpo mental-cognitivo el conocer y comprender nuestros pensamientos. A nuestro cuerpo mental le corresponden también la inteligencia lógico-matemática, la visual-espacial y la musical.

Inteligencia Social: es la que corresponde a nuestro cuerpo relacional, cómo nos movemos en nuestro entorno social y el grado de capacidad que tenemos para entender a los demás (empatía) y al mundo en el que vivimos (ecología) -inteligencia naturalista-.

Inteligencia Existencial-Filosófica Gardner tuvo en cuenta de esta 9ª Inteligencia, al cabo de unos años y en ella entraría nuestro cuerpo energético-espiritual, generando las cuestiones de comprensión del mundo, del alma, la espiritualidad y nuestra tendencia a la evolución.

Volviendo a nuestro Ego y a nuestro Piloto Automático…. ¿Qué ocurre con ellos? Nuestro Ego, que se compara con los demás para intentar darnos una imagen de nosotros mismos adaptada a la “realidad” se encuentra ahora mismo en carencia de comparaciones “reales” (estamos a mínimos de relaciones sociales ) tiende entonces a compararse con lo que ve: vídeos de instagram, youtube, facebook, grandes redes sociales que son “falsos espejos” de la realidad. Vemos a personas que hacen yoga, bricolaje, cortan pelo, cocinan muy bien, hacen deporte en casa, pintan, dibujan, hacen maravillas con telas y hilo de coser y tijeras, vemos “gurús” de la comunicación rodeados de libros….


Y también nos llegan cursos gratis online de todo tipo: idiomas, bricolaje, pintura, costura…. Y para sentirnos como los demás, (los que ahora vemos cada día) intentamos hacer lo mismo en uno de estos campos…. Y nuestro Piloto Automático, además de hacer todo lo que ya sabe hacer por el constante aprendizaje, está muy ocupado respondiendo a nuestro sistema reptiliano que salvarnos la vida y protegernos de esta amenaza y nuestro sistema límbico está bajo mínimos de “caricias emocionales” necesarias…. Por lo tanto nuestro “cerebro racional” nuestro neo-cortex tiene ya mucho trabajo intentando mantener un sano equilibrio. En estas condiciones, aprender algo nuevo es muy complejo. Así que, no es procrastinación, es pura supervivencia. Podemos hacer más intensamente actividades que ya hacíamos antes adaptándolas a la situación en la que estamos ahora; podemos intentar hacer alguna que otra actividad nueva, pero no nos exijamos ni nos culpabilicemos si no lo conseguimos. Es natura y normal. Todas las personas que vemos en las redes sociales haciendo las actividades que proponen seguramente llevan mucho tiempo haciendo estas actividades, están más que entrenadas y las hacen ya en modo “piloto automático”….las tienen automatizadas.

Podemos repetir gestos y actividades para calmar nuestro “Piloto Automático” para darle una cierta sensación de normalidad: hábitos que tenemos podemos reforzarlos; por ejemplo, en mi caso cada mañana me maquillo un poco, me pongo mi perfume y a las 8h30 empiezo mis sesiones de Mindfulness OnLine. Con mi pareja nos reímos, me dice: “¿quieres perfumar las sesiones?” Y no, no salgo, sin embargo aporto sensación de normalidad a mi Piloto automático. Para mi Ego (que también tiene sus exigencias) intento dibujar, refuerzo la lectura, la escritura, e intento aprender poco a poco a usar algunas que otras apps.y tecnologías varias. Sobretodo, intento escoger aprendizajes de refuerzo, o que no saturen mi neocortex…. El único extra que me he permitido es el de cortarle el pelo a mi pareja. Lo lleva corto… Todo un desafío, aun así seguimos como pareja ;)

Espero que con este artículo te haya abierto la curiosidad y el interés por conocer y por explorar un poco más de ti desde esta perspectiva de los cuerpos, de los cerebros, de las inteligencias, del ego y del piloto automático. Espero también que puedas “calmar” tu parte crítica que puede llevarte a juzgar por no conseguir hacer “cosas nuevas”….

Claro que en esta situación queremos hacer cosas diferentes y podemos intentarlo, como no. Y estaremos encantadas como personas de conseguirlo. Pero también hemos de entender que si no lo conseguimos no es un fracaso, es supervivencia.

Y si sientes más curiosidad, puedes plantearte explorar con cuál de las inteligencias de identificas más y cuál de los “cuerpos” tienes “más desarrollado” y puedes plantearte una exploración más profunda siguiendo una psicoterapia, que te ayudará a encontrar el camino hacia el equilibrio de tus cuerpos….


Pd: Hace unos días, leí un post que me pareció muy bonito de Mònica Lapeyra: por su contenido y por el tono amable que utiliza en él (reflejo por otra parte de su manera de ser y de comunicar). Justo estaba escribiendo yo también mi post (me ha llevado cierto tiempo, lo reconozco) y el tema era muy parecido. Así que he enriquecido mi post con el suyo…. Moltes gràcies, Mònica!!



ihttps://issuu.com/paul464/docs/revista_de_cerebro_triuno.pptx

iiWww.viajoven.com

iiiMònica Lapeyra: www.iocus.es

Ana del Pino Jamin. Psicología SeiszEnTidos.

Email: ana@seiszentidos.com

Teléfono: +34 633.681.620