Ese misterioso mundo: ¡trabajar y ser felices!

February 10, 2016

 

Pasamos mucho tiempo en el trabajo. Más de un tercio de nuestro día a día está dedicado al trabajo. Trabajo en una oficina, trabajo en un equipo, trabajo al aíre libre, trabajo en casa, trabajo para otros,... en definitiva mucho trabajo. Pero ¿sabemos disfrutar de nuestro trabajo? ¿sabemos estar bien en él? ¿Sabemos afrontar con serenidad nuestro dia a dia laboral, nuestr@s colegas, nuest@s jef@s, nuestras diferencias, las prisas, las exigencias, las órdenes incongruentes? ¿Qué sentimientos nos provoca una entrevista para un posible cambio de trabajo? ¿tenemos miedo a ser despedidos y por eso no cogemos la baja a pesar de realmente necesitarla? ¿o tal vez estamos a menudo con un malestar que nos “impide ir a trabajar” y tenemos muchos días puntuales de “baja”? ¿Vamos al trabajo porque queremos ir o porque tenemos que ir? …. Todas estas preguntas son las que nos llevan a buscar otra pregunta: “Puesto que hemos de pasar tanto tiempo trabajando, ¿por qué no intentamos sacar el máximo provecho este tiempo?”

 

La práctica de la Atención Plena, del Mindfulness es una de las mejores respuestas a estas preguntas. El Maestro zen budista Thich Nhat Hanh, reconocido como el “padre” de la actual práctica de la Atención Plena de carácter más oriental, ha creado una metodología de la Plena Consciencia en el trabajo que nos permite sentirnos en equilibrio y bien con nosotr@s mism@s mientras trabajamos a la par que podremos ser capaces de sentir y observar que nuestro trabajo, nuestra forma de trabajar puede llegar a crear un mundo mejor.


Thich Nhat Hanh, nos propone realizar la práctica de la plena consciencia en nuestro trabajo diario, sin importar cuál sea. Escribe en varias de sus obras que “aprender a parar, a liberar la tensión, a hablar de forma amable o amorosa [realmente habla más de “habla amorosa”] a escuchar desde la compasión, es decir desde la comprensión profunda y honesta del otro, compartir esta práctica con las otras personas de nuestro entorno laboral, puede tener un enorme impacto en nuestro propio disfrute laboral y el el de los demás, pero también puede provocar importantes cambios en la cultura de la empresa, entidad, compañía para la que o en la que trabajamos.
El constante esfuerzo por ser “la o el mejor”, por resaltar, por hacernos “imprescindibles” supone un trabajo muy duro y constante, que aun llevándonos tal vez “a la cima de los resultados” nos puede representar muchos sufrimientos, renuncias y proyecciones angustiosas hacia el futuro “inmediato del éxito” o reproches repetidos “por los errores que hicimos”. Si conseguimos llegar a satisfacer “plenamente” a nuestros superiores, a nuestros jefes, a la gente de nuestros equipos, a nuestros clientes, a nuestros compañeros de trabajo.... tendremos que seguir manteniendo ese ritmo constante para no “decepcionar”, con la casi plena seguridad de padecer un importante estrés laboral y un alto riesgo de llegar a “estar quemados”. Esto nos lleva a un mundo laboral competitivo y cada vez más deshumanizado que nos alejará de nosotros mismos y del momento presente para proyectarnos en un constante futuro completamente incierto y anclarnos a un pasado generalmente culpabilizante.

 

En realidad, cuando sabemos cuidar nuestras fuertes emociones (rabia, envidia, miedo, inseguridad….) y cuando aprendemos vivir en el momento presente y a establecer relaciones desde el reconocimiento de nosotros mismos y también del otro, entonces la comunicación mejora sensiblemente, el estrés se reduce y nuestro trabajo se hace mucho más agradable. Esta actitud se convierte por lo tanto no solo beneficiosa para nosotr@s mismos en el trabajo, sino para la propia entidad/empresa/compañía, para nuestros seres queridos, nuestra familia y en general puede lleagar a ser beneficiosa para toda la sociedad.

La atención plena es el arte de situar nuestra atención en el momento presente, a partir de la consciencia de nuestra respiración. Esto nos da la libertad de vivir nuestra vida sin estar atrapados por las culpas del pasado ni por las ansiedades de lo que pueda ocurrir en el futuro. Para conseguir trabajar desde la paz y la serendiad es importante coseguir reemplazar nuestra fijación con la fama, la riqueza y la competencia con los tres poderes budistas: la comprensión, el amor y el dejar ir.


"Sólo cuando podemos establecer la armonía, el amor y la felicidad dentro de nosotros mismos podremos comenzar a ayudar realmente a nuestro trabajo y nuestro entorno laboral funcionen".

 

Por otra parte, es cierto que las circunstancias actuales nos “obligan” de alguna manera a creernos y sentirnos maximamente productivos y eficaces, y por ello queremos demostrar que somos “capaces de hacer más de mil y una cosas a la vez”. Sin embargo, este mismo hecho nos limita nuestra capacidad de concentración, de precisión, de eficacia y de eficiencia reales. El ser capaces de aprender a centrarnos plenamente en cada una de las cosas que hacemos en el momento en que la hacemos es lo que nos llevará mayores y mejores resultados, disminuyendo drásticamente la sensación de estrés, de falta de tiempo y de progresivo agotamiento profesional.

 

Aquí podemos encontrar pues algunas claves para trabajar en plena consciencia e iniciar así nuestros pasos hacia un ambiente laboral más sano y mas armonioso y por lo tanto menos estresante:


2 Intentemos comenzar el día con 10 minutos de meditación sentada o tomemos el tiempo de sentarnos y de disfrutar del desayuno en casa.
3. Aprovechemos los desplazamientos de y al trabajo para estar con “nosotros mismos” para re-conocernos y para permitirnos sentirnos. Para ello, intentemos limitar al máximo las llamadas a móviles, las consultas de emails o los recordatorios de citas profesionales. Aprovechemos estos momentos para estar plenamente presentes en nosotros mismos y en lo que nos rodea.
4. Busquemos en nuestro lugar de trabajo un espacio al que acudir para calmarnos, para parar o para simplemente “tomar el tiempo de respirar”. Hagamos pausas regulares para volver a nuestra respiración y sentir nuestro cuerpo, ¡volvamos al presente!
5. En la pausa de la comida, centrémonos en lo que tenemos en nuestro plato o en nuestro tupper; no “comamos nuestras preocupaciones o nuestras cosas pendientes” y sobre todo, busquemos un lugar para comer en el que no se hable de trabajo; también podemos optar por comer ligero e ir a dar un paseo.

6: Si sentimos rabia, irritación, o frustración o impotencia, evitemos reaccionar o contestar de inmediato. En su lugar, podemos centrarnos en nuestra respiración y reconocer nuestra emoción y dejarle espacio en nosotros mismos..... , Así veremos como poco a poco nuestra irritación, rabia o frustración se calman.
7: Al finalizar el día hagamos un repaso escrito (una especia de diario) de todas las pequeñas cosas positivas y agradables que hemos vivido a lo largo del día. Si lo hacemos con regularidad, veremos que cada día tendremos más motivos para llegar al punto nº

1: Cada mañana al despertarnos podemos sonreír y agradecer el estar viv@s y tener 24 horas más para vivir.

 

 

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